pájaros de invierno
LA NIÑA
Había una vez una niña, al mismo tiempo dulce, pelirroja por fuera y muy oscura por dentro.
Era mala, muy mala. Siempre golpeaba, siempre mordía, daba patadas y arañaba.
Era mala, muy mala. Siempre golpeaba, siempre mordía, daba patadas y arañaba.
Y yo le dije, un día por fin:
¿Porqué haces eso, dímelo a mí? Y ella contestó: Porque nadie me hace caso, porque nadie me quiere, ni está a mi lado.
¿Porqué haces eso, dímelo a mí? Y ella contestó: Porque nadie me hace caso, porque nadie me quiere, ni está a mi lado.
Y yo le contesté:
Ya no llores, ya no golpees, yo estaré aquí y un beso te daré, para que te duermas sin lágrimas, y todo el amor de mi alma te entregaré.
Ya no llores, ya no golpees, yo estaré aquí y un beso te daré, para que te duermas sin lágrimas, y todo el amor de mi alma te entregaré.
PUEDO ...
Puedo ser tan tierna como el pan
y tan dulce como la miel.
Puedo llevar falda, soltarme el pelo,
reír y saltar, cantar o llorar.
Puedo ser guapa o tal vez fea,
irónica, risueña, rebelde
y enredada a tu cuello susurrar.
Y también puedo ser coqueta, pecosa,
con chispa y un toque de agua de mar
que al olerlo signifique amar.
Pero lo que nunca me verás a hacer
es llorar si un día te veo marchar.
con chispa y un toque de agua de mar
que al olerlo signifique amar.
Pero lo que nunca me verás a hacer
es llorar si un día te veo marchar.
La Palabra
He vendido una palabra,
era fea, me molestaba.
Si la dices ante mí, lo lamento,
me hace daño.
Si la pronuncio ante tí, te hiere, te duele.
era fea, me molestaba.
Si la dices ante mí, lo lamento,
me hace daño.
Si la pronuncio ante tí, te hiere, te duele.
No quiero oírla, no la pronuncies más. Pues es triste y encierra orgullo, pena y soledad. Apártala de tí, ruega que no vuelva a mí y que pronto la olvidemos, juntos en el tiempo.
Ah, no lo he dicho,
esa palabra es … Vete.
esa palabra es … Vete.
Mil Hojas
Miro las hojas de los árboles,
ellas saben que no han de caer.
Se mueven de un lado a otro sin cesar,
aferradas a las ramitas.
El tiempo de desprenderse ya pasó.
Llegó la primavera y llegará el verano.
Es el momento del movimiento,
de jugar con el viento.
Se balancean como en los columpios
y enseñan en sus dos caras los colores.
Los rayos del Sol dejan ver los platas y verdes,
algunos rojos y rosados.
Escondiéndose y asomándose,
con juegos que solo ellas saben interpretar.
Yo quiero moverme como las hojas con el viento,
dejar que los rayos lleguen a mi
y me den todos los colores.
Yo quiero saber cuando debo o no desprenderme
de las ramitas,
brillar, bailar y reír en un movimiento sin fin.
ellas saben que no han de caer.
Se mueven de un lado a otro sin cesar,
aferradas a las ramitas.
El tiempo de desprenderse ya pasó.
Llegó la primavera y llegará el verano.
Es el momento del movimiento,
de jugar con el viento.
Se balancean como en los columpios
y enseñan en sus dos caras los colores.
Los rayos del Sol dejan ver los platas y verdes,
algunos rojos y rosados.
Escondiéndose y asomándose,
con juegos que solo ellas saben interpretar.
Yo quiero moverme como las hojas con el viento,
dejar que los rayos lleguen a mi
y me den todos los colores.
Yo quiero saber cuando debo o no desprenderme
de las ramitas,
brillar, bailar y reír en un movimiento sin fin.
La luna ilumina
Si la luna te mira
y la haces tu amiga, enciende tu vida y te ilumina.
Si le pides ayuda te guía y te da alegría,
cuando un día le sonríes
callada te avisa
y templada se vuelve su risa.
Si la luna te mira
bonita quedas y bendecida,
si la tocas, ella te acaricia,
si guiarte quiere,
a tus brazos llega encantadora.
Si la luna te mira
la brisa es dulce, el despertar sereno,
la ternura sumisa y el cariño eterno.
Si cierras los ojos ella te lleva por el cielo
y te descubre el universo.
Mírala esta noche y espera,
quizá …
Si la luna te mira.
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