viernes, 15 de julio de 2016

Shelly Cawley, de Concord, Carolina del Norte (EEUU) está tremendamente emocionada por poder a sostener a su primer hijo pronto en brazos. Pero el día que esta mujer de 23 años y su marido Jeremy han esperado durante tanto tiempo se convierte en su peor pesadilla.  Cuando Shelly se pone de parto, los médicos han de realizarle una cesárea.
Facebook/Shelly Ann Cawley
La niña, la pequeña Rylan, nace completamente sana. Sin embargo, un coágulo de sangre formado a raíz de la operación ha obstruido arterias importantes. La joven madre queda sumida en un coma. "Los médicos hicieron todo lo que pudieron. Esta vez estaban totalmente seguros de que perderían a Shelly", recuerda Jeremy. "Estás tan emocionado porque ha nacido tu primer hijo...y al momento siguiente crees que vas a tener que despedirte para siempre de tu esposa. Me sentía como paralizado".
Pero entonces a una enfermera llamada Ashley Manus se le ocurre una idea: "Sabíamos que el contacto de la piel de la madre con su recién nacido puede ser muy beneficioso para este, así que ¿por qué no probarlo con el efecto contrario?" Así que, tomaron a la pequeña desnuda y la colocaron en el pecho de la madre en coma.  "Tenía la esperanza de que Shelly estuviera en alguna parte, y que pudiera sentir a su hija y su corazón. Lo que yo quería era que sus instintos maternales la hicieran despertar", aclara la enfermera. Pero, tan pronto como Rylan siente a su madre, cae en un plácido sueño."Le hicimos cosquillas e incluso le dimos unos pezquillitos", explica Jeremy, su padre."Pasaron 10 minutos y entonces la niña dio un enorme grito".
Y, entonces, ocurrió algo increíble: "Vimos en el monitor cardíaco que Shelly volvía a la vida. ¡Había recuperado a mi esposa!", recuerda Jeremy con lágrimas en los ojos. El coma de Shelly se estabilizó. Una semana después, la chica de 23 años se despierta completamente del coma y puede, por fin y por primera vez en su vida, sostener a su hija en brazos. "Miré a mi hija a los ojos y pensé que era el bebé más bonito del mundo", dice Shelly. "Sé que todas las madres piensan lo mismo de sus hijos pero nosotras tuvimos una conexión especial después de todo lo que pasó". 
La linda rubita acaba de celebrar su primer cumpleaños. "El año pasado estaba luchando por sobrevivir y este tengo una maravillosa hija de 1 año", se regocija Shelly. "Cuando sea mayor, le contaré que salvó mi vida". 
Shelly y Jeremy Cawley no cabían en sí de gozo por este pequeño milagro que había salvado la vida de joven madre. ¡Qué final tan feliz! Si la historia de esta pequeña familia que venció junta a la muerte también te conmovió

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