viernes, 11 de noviembre de 2016


La familia Celdrán, un potente núcleo económico en la Comarca a mediados del siglo XX

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Francisco Celdrán Conesa tenía estrechos lazos de amistad con relevantes personajes como el Ministro de Marina, Nieto Antúnez. En la imagen, telegrama de felicitación por su onomástica en agosto de 1968.
Francisco Celdrán Conesa tenía estrechos lazos de amistad con relevantes personajes como el Ministro de Marina, Nieto Antúnez. En la imagen, telegrama de felicitación por su onomástica en agosto de 1968. / JLD
Francisco Celdrán Conesa compró a Manuel Segura García el 18 de junio de 1955, y cuando ya llevaba más de un año como presidente de Salinera Catalana S.A., toda la porción de terreno a orillas del Mar Menor conocida con el nombre de “Salinas de Cabo de Palos”, incluida concesión de explotación de la zona marítima (ZM), según consta en el expediente, proyecto y escritura de compraventa conservado en el Archivo Regional de Murcia (AGRM COSTAS 1930/716).
Las salinas de Marchamalo, como vimos en un artículo anterior, han estado siempre presentes en la economía de la comarca aunque hasta la incorporación de capital catalán, previa a la compra de Celdrán Conesa, no se inició la producción a escala industrial de sales con sucesivas ampliaciones.
Fue entonces cuando de las quince balsas iniciales se pasó a veintisiete (durante la presidencia de José Altimir Bolva) llegando a alcanzar, en 1931, su máxima extensión con setenta y nueve balsas sobre un total de 700.000m2 que fue tal y como empezó a explotarlas Francisco Celdrán.
Celdrán Conesa nació en El Llano de El Beal en 1908 conociendo a su mujer, Soledad Dégano Villar en San Esteban del Valle (Ávila), su primer destino como médico. La familia Dégano poseía un importante patrimonio ganadero y forestal que acabó destinado en parte a los proyectos empresariales de su marido cuando se trasladaron a vivir a Torre Pacheco y que les permitió, entre otras inversiones, hacerse con la explotación de las salinas.
Propiedades societarias de la familia Celdrán-Dégano / JLD
Propiedades societarias de la familia Celdrán-Dégano / JLD
En una relación de bienes de empresa de la familia, elaborado con datos de la década de los cincuenta y sesenta, se puede apreciar el importante patrimonio que disponían y su estrecha vinculación con los proyectos que fueron poniendo en marcha cuando se asentaron en la Región.
La estrategia diversificadora de los negocios hizo que, en pocos años, el que fuera médico de provincias en Ávila y Torre Pacheco, llegara a ser titular o socio mayoritario de diversas sociedades al margen de Salinera Catalana y fuera ya del ámbito de nuestra comarca.
De esta época contamos, por ejemplo, con un informe original de Minera Celdrán S.A. donde aparecen especificados los lavaderos de mineral propiedad de la familia Celdrán en la Sierra Minera de La Unión (Mina Paz 1 y 3, Ángel Celdrán, Lolita, Mª Dolores y Pablo y Virginia) y su previsión de beneficios.
Previsión de beneficios de las minas propiedad de la familia Celdrán en la Sierra Minera de La Unión / JLD
Estadillo con la previsión de beneficios de las minas propiedad de la familia Celdrán en la Sierra Minera de La Unión para junio de 1955 / JLD
Sin embargo, y como veremos en otro artículo, los beneficios por venta de sal sufrieron un aparatoso declive en los sesenta que no logró ser compensado por los esfuerzos y dinero invertido en el negocio (como el elevado coste de electrificación de las instalaciones), lo que acabaría provocando un paulatino desinterés por las salinas.
A pesar de ello, durante su periodo de máxima explotación, Salinera Catalana siempre estuvo presente en la vida social y cultural de la Comarca donando dinero de la propia empresa todos los meses a diversas instituciones como a Adoratrices (cincuenta pesetas), Cofradía California (quinientas pesetas), algunas parroquias como las de el Rincón de San Ginés (doscientas pesetas), al equipo de fútbol de El Llano del Beal (cincuenta pesetas, y que le valió ser nombrado Presidente de Honor el 27 de julio de 1953) e, incluso, a las fiestas de Cabo de Palos, donde aparece documentada la entrega de doscientas pesetas en verano de 1956.
Todos estos artículos están basados en información recopilada en el libro “De Cabo de Palos a La Manga del Mar Menor. Del siglo XV al XX” (Edlibrix, 2016 -segunda edición-)

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