





Este
juego consistía en hacer correr velozmente un aro de madera o de metal,
dándole impulso y guiándolo de vez en cuando con un bastoncillo.
Se tienen noticias de que en Grecia , ya en el siglo VI a.C. el aro se usaba como juego y también como aparato gimnástico.
En
Roma también era un pasatiempo bastante común, hasta el punto de que
Marcial habla extensamente de ello, quejándose del ruido infernal de los
aros de bronce que los muchachos hacían correr por el empedrado de las
calles.
Es, pues, uno de los juegos más antiguos que se conocen, como se deduce de las numerosas representaciones que del mismo aparecen en las obras de arte, desde la cerámica griega hasta Brueghel y Renoir.











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