viernes, 19 de febrero de 2016

Ofertas por liquidación. Mariano Rajoy quiere mantenerse en el poder y, para eso, ofrece una vicepresidencia a Pedro Sánchez y otra a Albert Rivera. Y también ofrece fuerza a Bárcenas, amistad a Rato, blindaje a Rita Barberá... El problema de Rajoy no está en quién sería el número dos de su gobierno, sino en el número de corruptos que le rodean. El esperpento de la trama Púnica de Granados sucede a lo conocido de la trama valenciana y así hasta el próximo sobresalto. Y tiro porque me toca. Cualquiera se habría ido a su casa, pero Mariano Rajoy no. ¿Por qué será?
Los casos de corrupción se han triplicado en esta legislatura. En el año 2010 España tenía 366 asuntos de índole corrupta abiertos, mientras que en 2015 han sido 1.108. Los arrestos son seis veces más numerosos en este tiempo. La podredumbre sale a la luz, pero falta algo fundamental: que se juzgue y paguen los responsables. Con la estrategia del "nunca podrán probar", rompiendo ordenadores y dando apoyo a los chorizos públicamente (y ya no te digo en secreto) uno queda inhabilitado para gobernar. Salvo que busque también un blindaje.

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