domingo, 28 de abril de 2013

TUICO EN LA ALMUDENA MADRID




Justo debajo de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, se encuentra La Cripta de la catedral, que fue proyectada, igual que el resto de todo el edificio neogótico que no se llegó a construir, por el arquitecto Francisco de Cubas y González-Montes, más conocido como el marqués de Cubas. Tiene la entrada por la calle Mayor, al inicio de la Cuesta de la Vega.








Portada de entrada a la Cripta en la calle Mayor y comienzo de la Cuesta de la Vega



El proyecto del Marqués de Cubas para levantar la catedral, incluía alojar en su base, debajo de esta, una cripta que sirviera de apoyo al gran edificio.
La Cripta tiene forma de planta de cruz latina, de cinco naves con dos capillas laterales desde la entrada hasta el crucero, a partir de aquí presenta nueve naves, es una construcción toda de piedra con bóvedas de cantería y 558 columnas, de las que 50 de ellas, en la nave central que dan al altar, son monolíticas de una sola pieza de 3,28 metros de altura. Los capitales están todos tallados y son todos diferentes, a pesar del número elevado de columnas que existe en la cripta. Tiene 9 capillas en la parte derecha y 12 en la parte izquierda.



Interior de la cripta


Vista de la nave central, con las columnas salomónicas de una sola pieza de 3,28 metros




Vista de una de las naves laterales. Fijaos en el suelo, andar por la Cripta, es pisar tumbas, literalmente








Detalle de los capiteles. En todas las columnas son distintos


Es curiosa la orientación de la iglesia, ya que cuando nos introducimos en su interior, entramos directamente por detrás de una doble girola, tras la que se encuentra el ábside. Esto es claramente razonable si pensamos que la catedral está proyectada de diferente forma que otras catedrales, para estar frente a frente, con el Palacio Real, aunque yo pienso que eso no quita para que la Cripta que sirve de base a la enorme mole de la catedral, tuviera una orientación distinta a la catedral y se entrara por los pies de la iglesia, como dios manda.

El altar mayor, sin retablo, está presidido por una copia reciente de la Virgen de la Almudena, que data de 1948 y que se encuentra aquí desde 1956.






Imagen de la réplica de la Virgen de la Almudena, obra de 1948 que preside el altar mayor de la Cripta








Recordemos que la verdadera imagen de la Virgen, cuenta la leyenda que la trajo a España el Apóstol Santiago. Por ser la única imagen que tenían en Madrid de la Madre de Dios, se veneró desde entonces como la patrona de la ciudad, llamándose la Virgen de la Villa. Más tarde se levantó una pequeña iglesia en la Vega, donde se siguió venerando esa imagen, conociéndose desde entonces como Santa María de la Vega y también como Concepción Admirable. Entre los años 711 y 716, los madrileños escondieron la imagen en un cubo en el muro de la muralla árabe ante la invasión que se aproximaba de los musulmanes. Años más tardes, en el 916, la iglesia de Santa María se convertiría en mezquita por los árabes. En 1083, Alfonso VI conquista Magerit y tras enterarse que los habitantes de la ciudad estaba buscando la imagen desaparecida, jura buscar la imagen de la Virgen escondida, si conseguía conquistar Toledo a su regreso. Mientras, ordena pintar una imagen para que se pudiera venerar en Santa María, una vez que la reconvirtió en iglesia. Efectivamente, a su regreso de la conquista de Toledo, Alfonso VI estaba dispuesto a cumplir su promesa, pero por más recursos que gastó, no fue posible encontrar la imagen. Fue entonces cuando recurrió a la plegaria y convocó una procesión que junto al arzobispo de Toledo, él mismo encabezó. Acudió toda la nobleza, el clero, el mismísimo Cid Campeador, el ejército y el pueblo.
Es 9 de Noviembre y la procesión transcurre por la almudayna, el recinto amurallado de la fortaleza de Madrid. Al pasar por el cubo donde estaba escondida la imagen de la Virgen, cayeron unas piedras, apareciendo entonces la Virgen con los dos cirios encendidos con los que fue tapiada hacía tantos siglos. La Virgen fue llevada a la cristianizada iglesia de Santa María y puesta en el Altar Mayor. Pero desde ese momento los madrileños la bautizaron con el nombre del sitio donde se descubrió de nuevo a la Virgen, la almudayna. Afonso VI añade el título de realeza y desde ese momento hasta nuestros días, será la Virgen de Santa María la Real de la Almudena.
Pero la imagen que se encontraba escondida en el muro de la muralla, no es la que conocemos actualmente. La auténtica imagen que había traído el Apóstol Santiago, se quemó en algún momento del reinado de Enrique IV y se repuso con otra imagen en el siglo XVI, que es la que conocemos actualmente.


Imagen de la Virgen de la Almudena del siglo XVI, que reemplazó a la que apareció en la muralla y que luego se quemó. Estuvo en la iglesia de Santa María, y en la Colegiata de San Isidro mientras duraron las obras de la Catedral, a la que se trasladó en su inauguración.




Vamos a ver dos joyas artísticas que contiene el templo

En el crucero de la Cripta y sin capilla, se encuentran dos imágenes que proceden de la antigua iglesia de Santa María. Un cuadro de la Virgen de la Flor de Lis, obra que data del siglo XIII y que la convierte, después de la imagen de nuestra Señora de Atocha, en la más antigua imagen religiosa que se conserva en Madrid y que algunos historiadores aseguran que se trata de una pintura de la antigua Virgen de la Almudena que se quemó, su nombre viene de la flor que sujeta en una de sus manos. La otra imagen es el Cristo del buen camino. De esta desaparecida iglesia, también existe en la Cripta un hachero y dos óleos del siglo XVIII.


Imagen del Cristo del Buen Camino, talla que se encontraba en la desaparecida iglesia de Santa María







Imagen del cuadro de la Virgen de la Flor de Lis, del siglo XIII, mandada pintar por Alfonso VI para la iglesia de Santa María, para venerarla mientras apareciese la imagen de la Almudena que se encontraba escondida y oculta, en donde estuvo hasta su demolición. Pasó a la iglesia del Sacramento hasta que fue trasladada a la Cripta, en donde continúa hoy.











La Cripta está llena de tumbas por todas partes. En las capillas, en las paredes, en cuevas y bóvedas subterráneas y en casi todo el suelo del edificio. De hecho, cuando se camina por el interior, es fácil oír un gran estruendo que se acentúa con el eco, cuando sin querer con el pié, das una patada a alguna de las argollas de las losas de las tumbas que se encuentran en el suelo.

Esta Cripta debió de ser el mausoleo de la Reina Mercedes, hecho por el cual, muchas familias pudientes y burgueses, compraran aquí sus mausoleos para enterramientos. Una de esas tumbas, se encuentra en una de las capillas laterales, según avanzas por la derecha desde la entrada y justo antes de llegar al final. La tumba del constructor de la catedral, el Marqués de Cubas, que se encuentra junto a su esposa. En la capilla de al lado, se encuentran las tumbas, muy parecidas, de sus hijos. En algunas de las capillas que se encuentran en la cripta, podemos admirar esculturas de escultores como Benlliure.


En una de las capillas laterales, la tumba del Marqués de Cubas y la de su mujer




Sepulcros de los hijos del Marqués de Cubas en la Capilla adjunta a la de sus padres




Otra de las capillas, donde las esculturas de mármol blanco, son de Benlliure




El estilo de la cripta es neorrománico y con influencias bizantinas y fue construida casi por completo por su arquitecto, el cual no llegó a verla concluida. Se eligió este estilo por ser el que estaba cuando se encontró la imagen de la Virgen y pensada para sustentar el gran proyecto neo-gótico de la catedral. Una vez acabadas las obras que tras la muerte de Cubas, retomaran Miguel de Olabarría y Enrique María Repullés y Vargas, que fue sustituido más tarde por Juan Moya y tras la última piedra puesta en la girola por la infanta doña Isabel de Borbón el templo en 1907, cuatro años más tarde se abría al culto el 31 de Mayo de 1911.


Una de las capillas con otra imagen de la Virgen 








Capilla del Santísimo. Esta capilla se construyó para albergar los restos de la reina doña María de las Mercedes de Orleans, que reposa actualmente en el altar de la Virgen de la Almudena en la Catedral



Imagen en el altar de San Antonio




Cuadro en la capilla del Santísimo



Cristo Yacente en la capilla del Santísimo



Virgen de la Paloma en la capilla del Santísimo



Otra de las copias de la Virgen, en este caso la de la capilla del Santísimo




Hoy en día, se encuentra una imagen en piedra que recuerda el sitio donde apareció la Virgen de la Almudena escondida en la muralla, aunque ahora mismo, por las obras que se acometen para la construcción del Museo de las Colecciones Reales, la imagen está temporalmente entre unas rejas en uno de los lados de la entrada a la Cripta.

Hornacina en el muro lateral con una imagen de la Virgen en piedra, que representa el sitio donde fue encontrada la Almudena después de tres siglos. A encontrarse en obras la zona y estar la imagen en otro lugar tras una reja a un lado de la entrada a la cripta, he buscado una foto en internet que no sé a quién pertenece. Dicho queda mi agradecimiento a su autor.



Aparte de la réplica exacta que se encuentra en el Altar Mayor de la Cripta, hay otras réplicas con otros tamaños en dos capillas de la Cripta y varias imágenes que se utilizan para ofrendas en la Plaza de la Catedral y para la procesión del día 9 de Noviembre, ya que la auténtica talla de la imagen no se saca en dicha procesión, para mantenerla a salvo. También es conocida como "La Morenita" por el tono oscuro que tiene la imagen por tratarse de pino de Soria, color avellana, oscurecido por el tiempo.

Realmente no sabemos nada de la verdadera historia de la talla, ya que el fervor cristiano, se las ingenia para que siempre las imágenes de las Vírgenes sean encontradas en cuevas, grutas y otros sitios. Pero lo que sabemos con exactitud después de los análisis científicos que ha tenido la imagen, es que data del siglo XVI y que anteriormente existió otra imagen que nunca más volvió a ver nadie y que según algunos, se quemó hace algunos siglos. También hay otras leyendas que implican el descubrimiento de la Virgen en la muralla con el Cid Campeador, que viniendo de Toledo con varios Caballeros, se encontró con un leproso que había caído en una zanja. Al ayudarle a salir de la zanja, el leproso se convirtió en una figura femenina que le comunicó que tomaría Madrid y que ganaría batallas hasta después de muerto. La mujer le dijo por donde tenía que entrar a Madrid para su conquista y luego desapareció. El Cid se dispuso a ir al sitio donde le había dijo la Virgen en su aparición y allí fue donde después de caerse un trozo de muro en las viejas murallas, apareció la imagen de la Virgen y desde allí entraron a la ciudad, donde tomaron Magerit por sorpresa.


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