miércoles, 7 de agosto de 2013

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Servicios Públicos

   
La solicitud del teléfono público en Castromocho se realizó el 20 de enero de 1936 siendo alcalde el Sr. Eugenio Castañeda y fue aprobada por la Compañía Telefónica Nacional de España el 25 del mismo mes.
En dicho escrito de aprobación se establecía que el municipio debería correr con los gastos de instalación que ascendían a 3.626 pesetas y del local. En cambio la Compañía Telefónica de España correría con los gastos del estudio del proyecto de construcción, de instalación de la centralita en el local, de la construcción de una red urbana para dar servicio a los abonados, de los gastos de explotación y conservación y de la remuneración al personal necesario para la prestación del servicio.
El 4 de Marzo de 1.936 el Ayuntamiento de Castromocho da contestación a la Compañía Telefónica pidiendo sea instalado en esta localidad el teléfono según condiciones expuestas en su escrito del 25 de Enero de 1.936.
Castromocho fue escogido entre todos los pueblos de su alrededor gracias al apoyo e interés que puso en este proyecto D. Joaquín Castrillo entonces secretario particular de José Antonio Girón, Ministro de Trabajo.
En Junio o Julio de dicho año deberían haber comenzado los trabajos pero no fue así debido al comienzo de la Guerra Civil española. Fue a últimos de 1.944 cuando empezaron las obras y el "2 de Abril de 1.945" cuando quedó inaugurado el teléfono en Castromocho.
Asistieron a la inauguración la flor y nata de la sociedad palentina: el Obispo de Palencia, D. Fco Javier Lauzurica, quién bendijo las instalaciones, el Sr. Gobernador, el alcalde de Castromocho, D. Eugenio Castañeda, los alcaldes de los pueblos limítrofes, el consejo de administración de la Harinera de Campos "Los Ángeles" y otros representantes de la provincia y de Valladolid.
Esto supuso un importante empuje económico para el pueblo ya que los vecinos de los pueblos colindantes que necesitaban de su uso tenían que desplazarse a Castromocho.
Fue instalado en la casa que ocupaba el Servicio de Correos en la calle del Medio colindante con la casa de la familia Villarroel-Velasco, en la que vivían José Alonso y Juana Valle con sus tres hijos: Jesús, Juan y Aurelio.
En principio constaba de una centralita instalada en la oficina y un locutorio en el portal de la vivienda donde estaba el teléfono (era una caja de madera de la que colgaba a un lado el auricular y al otro una manivela), desde donde hablaban los usuarios. 
La centralita, por llamarlo de alguna manera, era una caja grande de madera con una serie de chapas con el número del abonado, de tal forma que cuando éste desde su casa daba a la manivela de su teléfono, se descolgaba dicha chapa y sonaba un timbre y por medio de un sistema de clavijas se le ponía en comunicación con el número que solicitaba, pero al contar todos los pueblos de la zona con una sola línea la demora podía ser algunas veces de horas. Los números de los abonados eran extremadamente simples, empezaban por el nº 1 que pertenecía al Ayuntamiento y a este número le seguían correlativamente el resto de abonados según se iban dando de alta al servicio. En el año 1966 había unos 20 abonados.
Aunque en aquellos tiempos el teléfono se usaba en momentos muy puntuales, ya en Castromocho la gente había empezado a salir del pueblo en busca de trabajo y eran muchos los avisos de conferencia y mensajes que había que notificar en los domicilios; como por lo general estos mensajes o avisos eran importantes se procuraba transmitirlos la mayor rapidez posible.
Años más tarde llegarían los teléfonos a las casas y esta centralita caería en desuso, pero hasta entonces fue la fuente principal y más rápida de comunicación de Castromocho y alrededores.
Este servicio era de una dedicación plena, día y noche siempre tenía que haber una persona en dicha centralita.
En 1966, cuando José y Juana tienen que dejarlo por una enfermedad de ésta, pasa a regentarlo Félix Baucela "El Guardagujas" con sus hermanas.
Con la llegada de los teléfonos modernos, esos con los que puedes comunicarte directamente desde tu casa, se cierra la central y se saca el locutorio al Sindicato, al bar de Maxi y por último a la Carnicería.
La casa donde estaba la centralita pertenecía al Ayuntamiento y al ser cerrado el servicio de telefonía se deterioró como todas las casas cerradas hasta llegar a ser demolida convirtiéndose en un gran corral y unirse al solar de las casas de D. Aurelio y la Sra. Teodomira.

Datos proporcionados por Rosamari nieta de José y Juana
 




























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