domingo, 11 de agosto de 2013

TUICO TEATRO 6

Hoy les traigo la segunda obra de teatro de Francisco Compañ Bombardó, autor de Me estresas, la cual presenta una escena típica donde un policía interroga a un acusado, lo bueno de este material que nos acerco Francisco es que si bien hoy les publico una de esas obras, al final del articulo encontraran un link de descarga con el material completo que incluye 11 diferentes situaciones siempre planteadas en este ámbito y con estos dos personajes dentro de una sala de interrogatorio.

OBRA DE TEATRO: Entre Rejas

PERSONAJES: (Por orden de intervención.)
POLICÍA
HOMBRE

La escena está compuesta por una mesa y dos sillas, simulando una sala de interrogatorio de la policía.
En la escena se encuentra sentado un hombre. Aparece un policía de paisano.

POLICÍA.- Se ha metido en un buen lío, amigo.

HOMBRE.- ¿Por qué dice usted eso?

POLICÍA.- Porque le hemos trincado con las manos en la masa.

HOMBRE.- ¿Y cómo quiere pillarme? Si soy pastelero.

POLICÍA.- Sí. Pero le hemos pillado con el pastel. ¡No lo niegue!

HOMBRE.- No se lo niego. Era un encargo.

POLICÍA.- ¡Ajá! O sea, que era consciente de lo que estaba haciendo.

HOMBRE.- Por supuesto. Soy un profesional. Llevo quince años ejerciendo.

POLICÍA.- ¿Nunca ha estado entre rejas?

HOMBRE.- Porque soy pastelero.

POLICÍA.- Sí. Eso me ha quedado claro. ¿Y qué hace usted en sus ratos libres?

HOMBRE.- Hago figuras con los tapones de las botellas.

POLICÍA.- ¡No me cambie de tema! ¿Sabe por qué está aquí?

HOMBRE.- ¿Por qué?

POLICÍA.- Eso me lo tiene que responder usted a mí.

HOMBRE.- Me lo tendrá que decir usted, que es quien me ha traído.

POLICÍA.- ¿Quién le hizo el encargo?

HOMBRE.- No puedo revelar mis fuentes.

POLICÍA.- ¿De qué fuentes me habla? Aquí el que tiene fuentes soy yo.

HOMBRE.- Yo tengo una de chocolate. Es tipo fondue. ¿Las suyas cómo son?

POLICÍA.- Son de carne y hueso. Y son las que me han llevado a usted. ¡Y no me cabree!

HOMBRE.- Tranquilícese. Si quiere vuelvo más tarde. (Hace ademán de levantarse.)

POLICÍA.- ¡Siéntese! De aquí no se va hasta que yo descubra quién le manda.

HOMBRE.- No me ha mandado nadie. Me ha traído usted. ¿Recuerda?

POLICÍA.- Bien… Podemos hacer esto eterno, o podemos terminar rápido. Usted decide.

HOMBRE.- Prefiero rápido. Tengo muchos encargos aún.

POLICÍA.- Y me lo dice en la cara. Se le va a caer el pelo.

HOMBRE.- Eso dice mi peluquero. Debe ser del estrés.

POLICÍA.- ¡Debe ser de las leches que le voy a dar!

HOMBRE.- Me vendrían muy bien. Entre los huevos y la leche, a la hora de hacer pasteles se me va un pico.

POLICÍA.- Dígame, ¿quién es el que le pide los encargos?

HOMBRE.- Mis clientes.

POLICÍA.- Así que son varios, ¿eh?

HOMBRE.- Cuantos más, mejor. Está la cosa como para desechar clientes.

POLICÍA.- Es usted un sicario.

HOMBRE.- No sé lo que es eso.

POLICÍA.- No disimule conmigo. Que yo sé por qué le he traído.

HOMBRE.- Menos mal. Pues dígame, ¿por qué?

POLICÍA.- No, no, no. ¿Usted piensa que soy tonto? Es usted quien me tiene que decir por qué está aquí.

HOMBRE.- Es que no lo sé. ¿Por hacer pasteles?

POLICÍA.- Por hacer pasteles no traemos a nadie.

HOMBRE.- ¿Entonces?

POLICÍA.- Apúnteme aquí la dirección y los nombres de sus clientes.

HOMBRE.- No los recuerdo a todos. A algunos los veo una vez al año.

POLICÍA.- ¡Escriba algo, coño!

HOMBRE.- Está bien… (Coge el bolígrafo y comienza a escribir. Cuando termina se lo entrega al policía.)

POLICÍA.- (Observando el papel.) ¿Qué es esto?

HOMBRE.- Una receta de un pastel de chocolate. A sus hijos les encantará.

POLICÍA.- (Arrugando y tirando el papel. Desesperado.) ¡Cómo sabe que tengo hijos! ¡Quién es usted! ¡Qué sabe de mí!

HOMBRE.- No puedo decírselo. Ya se lo he dicho.

POLICÍA.- ¡No me ha dicho nada! ¡Hábleme! ¿Quién le encarga los pasteles?

HOMBRE.- Es secreto profesional. Lo siento.

POLICÍA.- (Arrodillándose. Suplicando.) ¿Por qué no me lo dice? ¿Qué le cuesta?

HOMBRE.- No insista, señor Feliú. Todos los años por estas fechas me hace usted lo mismo. Me saca de mi obrador y me trae a su trabajo.

POLICÍA.- (Suplicando.) Por favor…

HOMBRE.- (Levantándose.) No le voy a decir nada de sabores. Lo único que puedo decirle es que le gustará la tarta, y que su fiesta de cumpleaños será un éxito. (Hace mutis.)

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