martes, 29 de enero de 2013

Batalla del cabo de Palos (1938)

Guerra naval - Guerra Civil Española
BattleKapPalosMapGer.png
Mapa del desarrollo de la batalla.
Fecha 5 - 6 de marzo de 1938
Lugar Cabo de Palos, frente a las costas de Cartagena.
Coordenadas 37°52′18″N 0°52′00″E
Resultado Victoria republicana. El Crucero Baleares es hundido por la Armada republicana.
Beligerantes
Bandera de España República Española Bandera de España España franquista
Comandantes
Bandera de España Luis González Ubieta Bandera de España Manuel Vierna
Fuerzas en combate
Armada Republicana
• 2 cruceros ligeros
• 5 destructores
Armada franquista
• 2 cruceros pesados
• 1 crucero ligero
Bajas
- • 1 crucero pesado hundido
• 786 desaparecidos
La Batalla del cabo de Palos fue la mayor batalla naval de la Guerra Civil Española y también constituyó la que enfrentó al mayor número de barcos de toda la contienda. Tuvo lugar en la noche del 5 al 6 de marzo de 1938, a unas 70 millas al este del cabo de Palos, en la costa de la Región de Murcia. En este enfrentamiento resultó hundido el Crucero pesado Baleares, uno de los navíos más importantes de la Flota franquista, y con él la muerte del almirante Manuel Vierna Belando y buena parte de la tripulación del buque.1

Índice

Antecedentes

Al inicio de la Guerra Civil, la flota de superficie de la Marina de Guerra de la República Española quedó dividida entre los dos bandos. La República conservó la mayoría de los destructores, cruceros ligeros, y submarinos, además del acorazado Jaime I, pero las fuerzas sublevadas consiguieron disponer de los dos únicos cruceros pesados que se encontraban en su fase final de construcción en Ferrol: el Canarias y el Baleares, armados con ocho cañones de 203 mm (8 pulgadas) cada uno. Las dos armadas mantuvieron algunas escaramuzas durante la guerra sin que afectaran al curso de la guerra.

La batalla

A principios de marzo de 1938 la flota republicana recibe la información de que el grueso de la escuadra sublevada se encuentra en la base de Palma de Mallorca, por lo que el mando decide atacar. El plan original era que en la noche del 5 al 6 de marzo las tres lanchas torpederas de fabricación soviética de la Armada republicana, escoltadas por una flotilla de destructores hasta la isla de Formentera, hicieran una incursión relámpago en la bahía de Palma, lanzaran sus torpedos y escaparan. Mientras tanto el grueso de la flota republicana (formada por dos cruceros ligeros, el moderno Libertad y el antiguo Méndez Núñez) y cinco destructores) navegaría en apoyo al nordeste del cabo de Palos. Pero cuando el plan de operaciones ya estaba en marcha las lanchas no zarparon desde su base de Portman cerca de Cartagena a causa del mal tiempo por lo que la flotilla de destructores que debía escoltarlas recibió la orden de unirse al resto de la flota.2 3
Pocas horas antes, en la tarde del 5 de marzo de 1938 habían zarpado de Palma de Mallorca los tres cruceros sublevados, los dos cruceros pesados Canarias y Baleares (a bordo del cual iba el jefe de la expedición el contraalmirante Manuel Vierna) y el crucero ligero Almirante Cervera, junto con tres destructores, el Velasco y los dos Clase Teruel (el Huesca y el Teruel, que habían sido comprados a la marina italiana y que eran muy viejos por lo que se averiaban con frecuencia) para escoltar un convoy que transportaba material de guerra desde Italia hasta la zona sublevada en el sur de la Península y al que recogieron a la altura de la isla de Formentera.1 2 Al llegar la noche los tres destructores volvieron a su base de Palma y los cruceros continuaron.
A las 0,36 horas del 6 de marzo la flota republicana avista inesperadamente a los tres cruceros sublevados a 75 mni del cabo de Palos. El destructor Sánchez Barcáiztegui lanza dos torpedos pero falla y la flota sublevada se aleja porque el contraalmirante Vierna prefiere retrasar el enfrentamiento hasta el amanecer, para así poder sacar partido de su superior potencia de fuego y no correr el riesgo de ser torpedeado de nuevo durante la noche.3 Pero los buques de la República no desisten en su empeño de perseguir al enemigo antes de que amanezca.
El Crucero Baleares en 1936, poco después de entrar en servicio durante la Guerra Civil.
Las dos flotas se vuelven a encontrar alrededor de las 02:15. Los cruceros del bando sublevado abren fuego sobre el Libertad a unos 5000 m, y los cruceros republicanos responden al fuego. Pero la falta de experiencia en combate nocturno de ambas tripulaciones hace que ninguno de los fuegos artilleros sea efectivo. Mientras tanto tres destructores republicanos se aproximan al combate. A unos 3000 m, los destructores Sanchéz Barcáiztegui, Lepanto y Almirante Antequera lanzan 12 torpedos.4
Aproximadamente a las 02:20, dos de los torpedos, probablemente del Lepanto, impactan en el crucero pesado Baleares, averiándolo gravemente pues los proyectiles destruyen el depósito de municiones del buque, al impactar entre sus dos torretas, y estalla también la zona central de la cubierta del Baleares, junto con la proa, matando a los tripulantes que allí se encontraban. Los sobrevivientes se concentran en la popa, pues el crucero empieza a hundirse.3 Mueren todos los jefes y oficiales que se encontraban en el puente de mando, incluido el jefe de la operación, el contraalmirante Manuel Vierna.2
Los otros dos cruceros sublevados se alejan para llevar el convoy a aguas francesas de Argelia y volver luego a socorrer al Baleares, pero el jefe de la flota republicana el capitán de corbeta Luis González de Ubieta no sale en su persecución, a pesar de los requerimientos del comisario de la flota Bruno Alonso, y ordena el regreso a la base de Cartagena para evitar tenerse que enfrentar de día con el Canarias, además de que a los destructores ya no les quedaban torpedos.5
A las 5,00 horas del 6 de marzo el crucero Baleares se hunde por completo. Media hora antes habían llegado los destructores ingleses Boreas y Kempenfelt que intentan retrasar el hundimiento, pero no lo consiguen dedicándose a continuación a recoger a los hombres que nadaban, algunos con graves quemaduras, en un mar de combustible.3 5 Rescataron a 469 hombres (aunque otras fuentes dan la cifra de 435), y desaparecen 786 o 788 (de ellos 31 oficiales, incluido el contraalmirante Vierna), trasladando a los supervivientes al Canarias y al Almirante Cervera que retornan al sitio al amanecer. Durante el salvamento, aviones republicanos bombardean a los destructores ingleses, causándoles bajas (un muerto y cuatro heridos en el Boreas),6 , aunque al parecer los pilotos republicanos cuando bombardearon creían que el crucero que todavía estaba a flote era el Canarias y no el Baleares.5

Consecuencias

Aunque la batalla del cabo de Palos fue la mayor batalla naval de la guerra civil, con la participación del mayor número de buques y que culminó con el hundimiento de un importante navío de la escuadra sublevada, no tuvo influencia decisiva en el desarrollo de la guerra terrestre ni tampoco afectaría al dominio de los mares por los franquistas.3 No obstante, sí supuso un importante estímulo moral en la retaguardia republicana, especialmente tras la reciente derrota en Teruel.7 En premio al servicio prestado, el Gobierno de la República, concedió al capitán de corbeta González Ubieta, comandante de la escuadra republicana, la Placa Laureada de Madrid.8

Desaparecidos

Monumento construido en Palma de Mallorca durante la posguerra por los muertos en el hundimiento del Baleares.
Para Juan Cervera Valderrama, almirante del bando sublevado, las víctimas desaparecidas en el hundimiento del Baleares fueron 741:9
  • 1 almirante (Manuel de Vierna Belando),
  • 6 jefes,
  • 15 capitanes,
  • 17 oficiales,
  • 10 maquinistas,
  • 27 auxiliares,
  • 3 maestranzas,
  • 4 maestros,
  • 2 capataces
  • 11 operarios,
  • 5 músicos,
  • 555 marineros,
  • 75 soldados de Infantería de Marina,
  • 8 flechas na­vales,
  • 1 capellán
  • 1 encargado de prensa.

Referencias

Notas al pie

  1. a b (Thomas, 1976, p. 856)
  2. a b c (Alpert 1987,, pp. 334-335)
  3. a b c d e (Thomas, 1976, p. 857)
  4. (Salas Larrazabal, 1986, p. 315)
  5. a b c (Alpert 1987,, pp. 336-337)
  6. Peñalva, Jorge. «El hundimiento del crucero Baleares (el combate, penultimo parrafo)». www.revistanaval.com.
  7. (Thomas, 1976, pp. 856-857)
  8. (Rubio Cabeza, 1987, p. 59)
  9. (Cervera Valderrama, 1968)

Bibliografía

Enlaces externos


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